martes, 23 de febrero de 2010

Contribución de la Universidad al desarrollo de la Ciudad



Las Universidades y la Ciudad
Las Universidades han desempeñado siempre, desde su nacimiento en la Edad Media, un papel destacado en la historia de las ciudades en las que se han asentado, como motor de desarrollo no solo cultural sino también social y económico.

Las Universidades, como ámbitos del saber, han atraído a todos aquellos con inquietudes por ahondar en el universo del conocimiento, avanzar mediante el cuestionamiento de las ciencias e investigar nuevos caminos para el progreso. Sin embargo, la emergencia de la sociedad del conocimiento ha traído consigo una redefinición de la relación universidad – ciudad y también, dentro de este espacio territorial, de las relaciones que se establecen en ese triangulo que componen las universidades, las empresas y las administraciones publicas.

Las Universidades han trascendido hoy el estricto ámbito académico en el que tradicionalmente han desarrollado su actividad formativa e investigadora para extender sus efectos sobre el conjunto de la sociedad y son, más que nunca, polo de atracción de población (una población básicamente joven), y de generación de riqueza, debido a su clara repercusión en la creación de empleo, tanto directo como inducido. Las Universidades se han convertido en uno de los signos de identidad que mejor definen a las ciudades y su posicionamiento socioeconómico y cultural y uno de sus principales atractivos para la inversión, debido a su intervención como agentes dinamizadores del cambio urbano e impulsores de la innovación y a su capacidad para transformar la información en conocimiento.

En la sociedad actual la universidad juega un papel relevante en relación con la ciudad, en colaboración con la administración y otros agentes económicos y sociales, en la generación de bienestar y riqueza. La ciudad y la universidad deben estar juntas en todo aquel proyecto que posibilite la retención de personas creativas y con talento, pues éste es el mayor activo para una ciudad. 

Contribución de la Universidad al desarrollo de la Ciudad

Ningún territorio prospera si no se conecta adecuadamente con las fuentes de la innovación y de la producción. Las Universidades ofrecen oportunidades extraordinarias para las políticas de innovación a todos los niveles (locales, regional, nacional). Tomando como base el conocimiento existente en su ámbito geográfico, las ciudades se van conformando como polos de desarrollo que se apoyan en las existencia de una serie de ventajas comparativas que se pueden dar en el conjunto del territorio y que, al final, se convierten en su propia imagen de marca.

Estos polos se constituyen a partir de la estructura económica (actividad empresarial), de la accesibilidad (vías de comunicación), de la calidad de vida (vivienda, espacio público, actividades de esparcimiento, culturales, servicios, etc.), y de la actitud para la Innovación, para la Empresa y para la Cooperación. Está demostrado que las ciudades que experimentan un mayor ritmo de crecimiento y progreso tienen en cuenta estos elementos. La educación y la formación constituyen un factor clave para la creación de polos de desarrollo.  Por ello, las ciudades más desarrolladas prestan especial atención a la creación de una fluida comunicación entre las universidades y las empresas. Los parques científicos son también un instrumento muy utilizado por las ciudades, cooperando con sus universidades, para crear espacios favorables de comunicación y al nacimiento de nuevas empresas.

Una Universidad moderna y madura debe ser capaz  de realizar un ejercicio de “capilaridad social” en su propio entorno socio-económico activando a pleno rendimiento su papel esencial como motor intelectual de la sociedad. La Universidad parece tener por abrir a la ciudadanía los cursos, conferencias o seminarios que programe y de los que podrían nutrirse las personas y organizaciones sociales más comprometidas de nuestra sociedad, abriendo las barreras del campus e invadiendo la ciudad con todo el saber, el conocimiento y el rigor del que puedan hacer gala.



sábado, 20 de febrero de 2010

El museo en el imaginario de la arquitectura

La dialéctica forma-función tan difundida en la discusión inicial de la arquitectura moderna no ha perdido vigencia. Sin embargo el museo contemporáneo se enfrenta a otra disyuntiva planteada posteriormente con la llegada de los cuestionamientos a la modernidad como es la relación conflictiva entre arquitectura y ciudad.

En el último tiempo el museo ha sido el depositario más efectivo de los fenómenos de renovación urbana apoyada en la dinámica de transformación de la ciudad a través de la fascinación comprobada por la carga expresiva de estos objetos con valor de novedad: una suerte de ley de derrame tan común para el lenguaje de las recetas económicas internacionales, encarnada desde modelos de desarrollo urbano. El efecto Guggenheim iniciado con la pieza ejemplar de Bilbao define a esta descripción de la manera más cabal. Una mundialización franquiciada de prestigio cultural que se asocia a las oficinas de desarrolladores urbanos que auspician que el ancla de estas naves puesta en tierra atraerá no solo visitantes sino inversores inmobiliarios de alta gama. Todo ello habla de la exposición de la expresión, el privilegio en la imagen urbana y el consecuente recorte de los museos como objetos en el perfil de las ciudades y el espacio público. La idea de institución, y como tal de entidad perdurable e imperturbable tanto en su rol como en su representación social, deposita toda la expectativa en la ecuación que supone explotar esa vocación inmanente de los museos de representarse como hitos convocantes de una sociedad multicultural y democrática porque luego se podrá verificar en su interior el corrimiento de la arquitectura del centro de la escena bajo la lógica inexpresiva del white cube que encarna la neutralidad y la igualación del espacio desde la democratización de las obras en su mutua implicación.

Templo, depósito, colmena, mall; sustituciones que tejen metáforas sobre la real condición simbólica, que no será otra cosa que su propia identidad, tampoco terminan de aportar en apariencia una actualización institucional al modelo forjado en el siglo XIX en tanto intenten resolver su forma con la de la historia de las obras o el concepto de arte como historia del arte. El museo que define su naturaleza como contenedor de piezas de la historia ya se consolidó como una convención tan rígida en la vinculación entre la sociedad y las obras como lo son los hospitales en su estricto organigrama funcional.

La imaginación de la arquitectura no puede hacer otra cosa que seguir poniendo en el centro del problema a sus propias incertidumbres teóricas y a la pulsión expresiva por la autonomía del arte que la propia disciplina detenta y ambiciona detrás de su ocultamiento como una técnica al servicio de la sociedad. No es una imaginación heterónoma porque sus propias reglas de juego la instalaron como agente del cambio.

Si el rango que se asocia a esta categoría de edificios se aplica a la reciente declaración, post crisis financiera mundial, de Zaha Hadid que los relaciona con la esfera de los objetos de lujo innecesario como lo son los bolsos Chanel, sin duda no se está haciendo otra cosa que asimilar la moda y el consumo de la manera con que el arte se despliega por la sociedad contemporánea como mercancía pero bajo la idea de que lo suntuario del arte es constitutivo de su mutua vinculación con el hecho arquitectónico. Si eso fue posible no ha sido por otra razón que porque los nuevos modos de producción artística no han atentado lo suficiente contra el cobijo que las instituciones desde su matriz arquitectónica les han ofrecido.


Mobile Art, Contenedor de Arte Contemporáneo CHANEL por Zaha Hadid.

La apuesta mas fuerte que se pudo hacer desde la arquitectura dando autonomía a su expresión fue al precio de mantener en suspenso la discusión por los formatos de exhibición, que en algún sentido siguen estando determinados por las limitaciones expresadas por el contenedor que constituye el museo.

¿Será el tiempo de suponer que las nuevas expresiones del arte sean las que modelen un nuevo tipo de museo y una arquitectura afin o solo habrá que pensar como salida apresurada que la muerte del museo nos augure un nuevo comienzo?

Nuestra experiencia nos acerca a un pensamiento crítico sobre las instituciones, entre ellas el museo, como entes cristalizados no sólo desde el plano físico. Su reformulación es una expresión de deseo al solo efecto de que resulten transformadas en hecho sociales tan poco permanentes como la vida de los acuerdos humanos. La política del instante que de allí se desprende convierte en efímera la situación institucional obligando a replantearse cada vez los modos de relación entre los gestores, los artistas y el espectador como consumidor. Las obras como hechos cada vez menos permanentes y más delicadamente friccionados con el aquí y ahora auspician una relación más franca con lo no permanente de modo que la propiedad de la obra que ahora define el trasvasamiento del esquema capitalista -y del coleccionismo como su figura- en una operación de gestión cultural acumulatoria y cuantitativa que deviene en legitimatoria, se supere en una franca relación horizontal entre las voluntades puestas en juego. Algo así como la transformación de una institución de la cultura en múltiples formatos sociales que supongan una cultura de las instituciones.

Gustavo Diéguez

(abstract de la intervención de a77 -Gustavo Diéguez y Lucas Gilardi- en la mesa redonda armada bajo este título - ArteBA09- 25 de mayo de 2009. Participantes: Giuseppe Caruso, Martín Fourcade, Jorge Silvetti, Estudio a77: Gustavo Diéguez [Universidad de Palermo] y Lucas Gilardi. Auditorio ideado y coordinado por: Andrea Giunta)

jueves, 18 de febrero de 2010

Arquitectura no es una caja estanca



Entiendo el “estudio / taller de arquitectura como una manera de trabajar, como actitud, como proceso, más que como un lugar donde se realizan proyectos / obras.  Cuando te plantean que expliques como es el estudio, en qué y como se trabaja, me doy cuenta de que no hablamos de un momento concreto, ahora, enero 2005, sino que es un proceso en continuidad desde que en algún momento te planteas la arquitectura como vehículo de interacción.

 De la misma manera, no hay un proyecto académico emblemático, sino que desde ese proceso los diferentes ejercicios se desarrollan a partir de unas constantes que con el paso del tiempo se van resituando como si de un solo proyecto se tratara, independientemente del programa, la escala, los tiempos de desarrollo etc. Siempre se parte de un cero (0) relativo, se vuelve a replantear la mirada porque cada nuevo proceso te desplaza y reposiciona en función de sus características. Las ideas, los proyectos, las instalaciones, las construcciones, los escritos, la docencia, entendidos como producción de pensamiento (independientemente de su materialización) parten genéricamente de que la respuesta derive en una nueva pregunta intentando solucionar con este binomio las diferentes solicitaciones del encargo. Los procesos y los proyectos responden muchas veces a un intenso impulso intuitivo, sucediendo al final que acabamos formándonos con una serie de constataciones que una vez materializadas, superan lo que de ellas esperábamos, esto creo que se produce porque sencillamente pasamos del lugar / espacio imaginado al espacio / lugar vivido.

Es a partir de estos impulsos vitales que me interesan las instalaciones / acciones en su vertiente intuitiva, como laboratorio / práctica simultánea a los programas más “tradicionales”,  así trabajamos los proyectos como proceso abierto, pensando la arquitectura más desde la acción / actividad que se desarrollará que desde las formas resultantes.... como parte de la vida, como proceso temporal / energético que implica a la sociedad de manera que cada individuo ponga en positivo su mirada, alejándose poco a poco de los “pre-juicios” actuales.

En consecuencia entiendo el binomio arquitectura / sociedad como una sucesión de momentos más que como una sucesión de espacios importa más lo que pasa entre las personas que dónde pasa, alejándonos de la arquitectura como “símbolo” para acercarnos a las funciones de “soporte” donde los diferentes caracteres puedan reflejarse y coexistir...., resultante de este pensamiento, las diferentes propuestas derivan desde su complejidad en respuestas sencillas y esenciales, asumiendo que la potencia de la vida, lo imprevisto que deviene cotidiano siempre prevalece más que cualquier planificación prevista.

Entiendo que arquitectura no es una caja estanca, no es una mirada cerrada en si misma sino que constantemente establece continuidades con otros campos de trabajo contiguos.

Filosofía como Concepto,

Ciencia como Función.

Arte como Percepto (de percepción)

Como Filosofía / Concepto
Proyecto: “Piscinas Olímpicas de saltos en Montjuic – BCN”
Autor: Antoni de Moragas-arquitecto

La lectura del lugar y la relación con la ciudad que a la vez es territorio, topografía, naturaleza.
El programa como parte del proyecto solucionando las solicitaciones de una manera sencilla y a la vez efectiva.

Como Ciencia / Función
Proyecto: “Edificio FECSA en Av. Paralelo - BCN”
Autores: RGA arquitectos (Pere Riera, José mª Gutierrez y asociados)

Un solo elemento repetido y aplicado con rigor esencial vinculando un programa en planta libre de oficinas, la relación con la estructura urbana de la ciudad y el diálogo equilibrado por contraste con la preexistencia formalmente muy potente.

Como Arte / Percepto
Proyecto: “Ampliación CCCB - BCN”
Autor: Albert Viaplana-arquitecto

Mágica sensibilidad en una disposición armónica de aparentes opuestos.
De lo cerrado a lo abierto.
Del claustro a la ciudad.
Del interior al exterior.
De lo material a lo inmaterial.
De lo real a lo virtual.
De la transparencia al reflejo.
Una perfecta disposición del tiempo como instrumento de proyecto.

De todas maneras me interesa una Ciudad que consigue su identidad a través de lo cotidiano, con pequeños momentos espontáneos, y no a partir de una planificada singularidad. Prefiero la pátina del Casco Histórico a un barrio como Puerto Madero en el que cada intervención es un planteo del absoluto en sí mismo, en el que cada arquitecto ha querido aportar su “gran” grano de arena. Genéricamente esa es la actitud que tomamos todos los arquitectos y seguimos cometiendo los mismos “errores” me esfuerzo en tener presente permanentemente esa autocrítica para aprender desde lo natural y lo espontáneo e intentar liberarme de los “pre-juicios” del arquitecto.

A veces se apuesta por determinadas arquitecturas singulares / espectaculares.... pero para mí eso no es la vida, en este caso eso no es Buenos Aires, ni en otro caso eso no es Bilbao. De la misma manera que considero que un estudio de arquitectura no se define por momentos concretos y sí como proceso en continuidad, tampoco existe un proyecto concreto / emblemático sino que desde ese proceso los diferentes ejercicios pedagógicos se desarrollan a partir de unas constantes que con el paso del tiempo se van resituando como si de un solo proyecto se tratara, independientemente del programa, la escala, los tiempos de desarrollo etc.

 Lo que si que es común a todos ellos es que no ha habido una fórmula predeterminada para conseguir esos “encargos”, pero si una actitud cargada en todo momento de ilusión y convencimiento que deriva en la energía necesaria para poder desarrollarlos. Con el tiempo te das cuenta que es precisamente esa actitud en el día a día la que ha estado positiva y receptiva a todo lo que fluía alrededor, materializándose en diferentes situaciones y experiencias, desde el auto encargo de bajo costo pero de fuerte intención (instalaciones-acciones), al encargo siempre producto de casualidades y “co-incidencias”, pasando por los concursos públicos.

Con la objetividad que un relativo tiempo impone, me doy cuenta que mis preferencias sobre los proyectos desarrollados no dependen ni de una escala determinada , ni de presupuestos , ni de rendimientos económicos y que en definitiva prevalece el ocio sobre el neg-ocio. Somos profesionales liberales y la libertad (sobre todo de pensamiento, pero también de acción) es fundamental y más en la actualidad...., prefiero generar sistemas, a que el “sistema” me absorba, prefiero ser un punto más en una masa crítica de pensamientos diversos, a pertenecer al “sistema” de pensamiento único.

En este sentido la arquitectura como vehículo de interacción me ayuda, porque me demuestra cotidianamente que es posible realizar las aparentes utopías. De esta manera entiendo que a la vez que estamos ofreciendo un servicio al cliente dando respuesta a una serie de solicitaciones, también investigamos para optimizar la materialización de ideas que en un principio habían sido utópicas intuiciones , en un proceso de constante y rigurosa formación. BA 2005









El derrumbe, la fragilidad, la vulnerabilidad, la transitoriedad y la
precariedad de los vínculos y redes humanos permiten que los
poderes puedan actuar. (Z. Barman)




Buenos Aires no es la misma. BA Marzo 2005

Buenos Aires no es la misma que aquella de los ochenta y noventa, donde  nosotros los vecinos, corríamos de una esquina a otra del micro centro tratando de defender en las financieras, bancos y mesas truchas nuestro capital que se evaporaba de nuestras manos o viajando por “el déme dos”.

Buenos Aires no es la misma que en aquellos años del proceso,  donde nos pavimentaban las plazas, alguien decidía construir en el parque una inútil televisora color o voltear barrios enteros y consolidados de vivienda para atravesar inconsultas autopistas la ciudad. No es la misma que aquella de los ´60 y `70 que nos condenaba a vivir en edificios que ocupaban la totalidad de un lote con pasillos interminables y nos tocaba en suerte, “un chiche 2 ambientes, baño y cocina entre patios de aire y luz de 3 x 3”...

Buenos Aires no es la misma que aquella donde las autoridades y vecinos mirábamos para otro lado frente a la perdida del patrimonio histórico y arquitectónico.

Sin duda Buenos Aires ya no es la misma.

A partir de la crisis del 2001, el estado de confusión, la toma de conciencia de nuestro rol de ciudadanos, la pérdida de rol y de prestigio de los funcionarios públicos, la desaparición del sistema financiero y crediticio, convirtió a Buenos Aires  y su espacio público en un ámbito de protestas a veces racional, a veces emocional, a veces informada, a veces no, pero dispuesta a manifestar públicamente sus quejas, mas participativa, en muchos casos huérfanos de representantes que piensen en respuestas y en dar soluciones y promuevan debidos consensos donde convertir en hechos concretos tanto reclamo.

Buenos Aires hoy ciudad Autónoma a medias, discute sin representación, con un Gobierno que continua a otro Gobierno descabezado por una tragedia y por los juegos de la política que no está a la altura que merecen los vecinos y representados.

Buenos Aires crece hoy de manera que pocos recuerdan, de la mano de un código de planeamiento que asumió reglamentar la Ciudad de una manera y no de otra, de un código de edificación que atrasa cuarenta años, que sumó a su letra infinitos cambios que contemplan temas ausentes en anteriores versiones, pero tan absoluto que impide en muchos casos poder construir racionalmente sobre el lote fundacional. Que impulsa a sumar lotes  para edificar torres como remedio, a veces, inevitable.

Es cierto que las torres impactan en la ciudad consolidada, ciudad en crecimiento, la torre símbolo de la actual bonanza de la construcción, es también símbolo de la lógica económica y símbolo del “mal” para muchos vecinos que ven afectado su paisaje habitual por la presencia de estos nuevos faros urbanos. Los vecinos protestan frente a los cambios, no hay nada mejor que lo conocido. A veces tienen razón, a veces no, está muy bien que lo hagan, siempre es mejor una ciudad que cambia, que crece e intenta mejorar, siempre es mejor ciudadanos comprometidos con su ciudad, con su patrimonio.

La construcción de la ciudad es positiva, la torre en si misma no es un mal, solo representa lo que los vecinos temen. Es cierto que hay torres y torres. Están aquellas que en vez de consolidar tejido lo destruyen, insensibles al lugar a sus vecinos, objetos autistas del espacio público, de la vereda y de la calle.

Los vecinos temen porque Buenos Aires colapse sus servicios, quizás no es así, no es cierto, hay barrios que admiten seguir densificando, pero quién lo sabe? , Buenos Aires necesita ser dotada de infraestructura para seguir creciendo no hay dudas.

Exactamente al revés que muchas quejas, pienso y planteo que Buenos Aires debe crecer, densificarse muchos más, tendremos así una mejor ciudad, mas económica y más segura. Pero para llegar a esto la Ciudad debe equiparse y facilitar que la Ciudad recupere lo que se perdió en veinte años de no hacer nada.

Protestemos porque es nuestro derecho, protestemos porque podemos. Prefiero esta ciudad y no aquella que en vez de producir capital, especulaba financieramente. Prefiero esta ciudad que  se junta y ocupa el espacio público para festejar o protestar y no aquella temerosa de las represalias por ser más de dos. Prefiero esta ciudad de torres y demás en construcción y no la ciudad inmovilizada por el temor, la abulia o la falta de futuro.

Donde orientar las quejas, como mejorar lo que hacemos, como decidir donde crecer y donde no, cuando y donde dotar la ciudad de subsuelo fértil para seguir creciendo, donde debatir nuestro futuro parece inevitabe y necesario, quizás parte de las respuestas se encuentren en ese Plan Urbano Ambiental para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires imperfecto y dormido en cajones de nuestros representantes. Es bueno tener la idea de una ciudad que nos incluya a todos, e incluso que esté en el orden del día.

Baliero, me has recordado algo que una vez olvidé.

 Es extraño. Me encuentro sentado frente a mi ordenador intentando escribir unas palabras en homenaje a la memoria de Horacio Baliero, alguien que no fue mi amigo, que no fue mi profesor, que no fue mi jefe y a quien por cierto, jamás conocí personalmente y que sin embargo y a la distancia breve de su muerte, siento algo extraño, me siento deudor, intensamente deudor.

Tanto, como de aquellos otros maestros que tampoco he conocido en persona y que sin embargo rondan en mi vida y en la vida. Hoy, muchos ya muertos y que inconscientemente en su mayoría, me enseñan sobre los límites, sobre las ignorancias y sobre la fragilidad de mi propia existencia por oposición a la constancia, sabiduría, humildad y sacrificio que ellos supieron transmitir en su verbo y quehacer, a lo largo de la vida.
 Siento que la muerte en tales casos es verdaderamente injusta, ya que somos tantísmas personas como hay, las que continuamos brevemente ocupando un espacio entre los vivos, pero incapacitados de poder dar a otros lo que estos maestros sí, tanto nos dan.

Deudor también, por recordar haber olvidado alguna vez decirles gracias en vida y en parte así, saldar deudas contraídas.
Quedará entonces el dudoso honor frente a la paradoja, de figurar en la Historia, para que desde ella se cuente, a nosotros sobrevivientes, de estos pocos y elegidos hombres y mujeres que brindan su talento irrepetible por tan poco, protagonistas de un  tiempo existencial, donde los testimonios logran insuficientemente  trascenderlos.

La muerte de un Maestro de la Arquitectura Argentina como Horacio Baliero, no evita que pese a él y a todos nuestros otros maestros, continúe aún la ignorancia, la pobreza y la idiotez de nuestra época, pero su lección, ayuda a prevenirlas. BCN Febrero 2004

Horacio Raimundo Baliero nació un 15 de marzo de 1927 en Buenos Aires, Argentina. En el año 1953 se recibió de Arquitecto. Diez años después era Profesor Adjunto de la FADU hasta el '66. Con la vuelta de la democracia se desempeña en su taller de Arquitectura. En 1950 fundó uno de los estudios que marcaron toda una época: la Organización de Arquitectura Moderna, junto a Bullrich, Borthagaray, Casares, Cazzaniga, Clusellas, Goldemberg, Polledo y Carmen Córdova, que fue su mujer durante muchos años y con quien tuvo tres hijas. Gran cantidad de sus obras las realizó a partir de ganar concursos, tanto en el país como en el extranjero. Fue distinguido con el Premio del Fondo Nacional de las Artes en 1996 y el Konex de Platino en el 2002.


CONVERSACIONES CATALANAS por Daniel Silberfaden

En Enero del año 2004, viajé cinco meses, contratado por la UIC (Universidad Internacional de Cataluña), para dictar un taller junto con Patxi Mangado, Angela Paredes, Basilio Tobías, Karl Chu, entre otros bajo la dirección de Félix Arranz. Mi curso se dictaba los días viernes y el resto de la semana me dedicaba a atender mis proyectos en Buenos Aires, haciendo base en el estudio del Arq. Ramón Sanabria, que generosamente me cedió un espacio de su fantástico estudio en la calle Argibau y Diagonal. El resto de mi tiempo y como mi escrito cuenta, lo utilicé para intentar conocer Barcelona desde sus habitantes hasta sus rincones menos luminosos. Así nació el proyecto de un libro, Conversaciones en Catalán, libro aún inconcluso.

…Estoy tratando de entender Barcelona, el porqué su éxito traducido en riqueza, en calidad, en urbanidad, en belleza, en concentración artística, en capacidades de gestión, de trabajo, simplemente me gusta lo que pasa y no deja de sorprenderme y no sé como lo logran, ¿Por qué lo hago?, quizás porque en este lugar es donde mejor me siento después de casa y donde no me siento ajeno. Sin ser mi hogar se parece, me entiendo, me entienden, en momentos duros fui recibido con cariño y siempre, siempre con cuidado respeto. Tengo amigos, los cuido, me cuidan, siento que es mutuo, tengo tantos como en Buenos Aires, pocos, no hay recuerdos compartidos lejanos, son elecciones de grandes, cuando casi, ya somos lo que seremos. (Cada vez creo menos en esto, sólo lo dejo por ahora).

Tratando de contestarme aquella pregunta, es quizás porque quiero aprender el cómo, contestar el porqué, llevarme esta fórmula que no la sé magia. Una quimera posiblemente, una pérdida de tiempo, posiblemente; una utopía sin duda.

No es mi primer viaje a esta ciudad pensando siempre que este es el último, una especie de rito mágico que logra en mi fantasía y luego realmente obtener el recurso metálico necesario para volver, (aquello del pensamiento es el hijo del deseo, es mi realidad en este caso). Con la inseguridad del olvido, he repetido este acercamiento a la ciudad condal entre los años 1978 y el actual 2004. Nueve viajes. Nueve viajes a Barcelona y sólo dos a Europa. Siete de nueve no he dejado esta ciudad de una hora larga de caminata, nueve de nueve la he recorrido de  lado a lado, desde el Mediterráneo al Tibidabo, del Montjuic a Poblenou, por arriba y por abajo. Casi vulgar es decirles que la sigo encontrando misteriosa, sigo  hallando nuevos rincones que hacen de cada visita una nueva visión. No es sólo por su capacidad de mutarse y de regenerar nueva ciudad por ciclos, hay lugares inmutables y que aún me son desconocidos o los he olvidado. Enamorado como estoy disfruto de sus detalles que adquieren una dimensión insospechada habida cuenta de su ya largo desarrollo en cuestion de urbanismo y que hoy cuentan hasta en la muy pequeña escala y por pequeña me refiero a sus veredas, sus alcantarillados, de sus kioscos, de sus patios urbanos, capas sobre capas, de tamices cada vez más minúsculos y que no pierden todo lo contrario ganan en calidad, un urbanismo sensible, perceptible por el vecino, por el peatón. Disfruto mucho también de sus cafés que me seducen tanto como los de Buenos Aires y porque son mi mejor punto de observación aquí y allá. Soy un voyeurista de los cafés, de lo cotidiano, de las conversaciones a lo Sabina, son el mejor lugar para conocerlos, ahí sentí sus primeros malhumores por mi desconocimiento de sus  hábitos ancestrales de que y  como pedir lo que pido, ahí asistí como testigo sin permiso a su humor, a la cultura popular, a sus aficiones y posiblemente desde donde venimos. He visto en esas mesas rituales, nuestros ritos matinales y nocturnos. No intento comparar, mi cabeza y mis recuerdos me llevan permanentemente de un lado  a otro, nos iguala la calle, la vida urbana es tan rioplatense – mediterránea como mediterránea – rioplatense, somos ambos, sitios sociales e intensos de alto volumen.

Una visión del modelo Barcelona es el de una estructura compuesta por tejidos horizontales diferentes que se entrelazan a partir de  elementos verticales por poner una referencia gráfica que me ayude a entender esta idea posiblemente complicada. Cuando escribo sobre tejidos horizontales hablo de las capas que conforman el grueso de la población desde barones a inmigrantes y al hablar de ¨elementos verticales¨, digo, instituciones, personas y las acciones que devienen de sus movimientos, que permiten enlazar las necesidades de unas y otras capas. Sobre esto último y fundamentalmente cuando hablo de Arquitectura y Urbanismo, es donde me interesa detenerme para poner un límite a esto que no pretende ser otra cosa que mi visión sobre lo que me interesa descifrar.

Por cierto, parto de la base, por no dejarlo sobrentendido, que Barcelona es una gran factoría de Cultura, el Forum de la Cultura 2004, es un claro emergente de esto, un enorme esfuerzo de inversión a costa del bolsillo de los catalanes (la Generalitat), de privados y muchos otros actores, se han cargado con un pueblo, (Poblenou), han llamado a una cantidad de estudios de Arquitectura extranjeros Herzog / De Meuron, Nouvel, Toyo Ito,  hecho novedoso si se lo compara con las Olimpíadas del 92 dónde sólo A. Siza como extranjero tuvo algo que hacer. Nuevos tiempos sin duda, ni una queja. La gente en general ni enterada del asunto, esto de la diversidad cultural no los conmueve, por lo menos como novedad, lo viven a diario por las calles, latinos, africanos, árabes, países del oeste, ex Unión Soviética en general inmigrantes, más turistas de siempre, de culturas diversas están hasta el cuello, lo aceptan a regañadientes, digamos que lo aceptan. A la fecha el Forum está a tres meses de inaugurarse, está lejos, está en los medios, medio de costado, impacta poco en la ciudadanía y sin embargo a 30 euros por cabeza, para tres días de nadie sabe demasiado bien que, se vendieron 120.000 entradas, se las regalaban entre ellos para Navidades, para los cumpleaños, es cultura y debe estar bien. El área Forum y todo el operativo Diagonal al Mar, se hace sin modificar demasiado la vida de los catalanes, entonces no se nota. Cuentan que los previos a las Olimpíadas del 92  la ciudad era un caos, por largo tiempo, se lo bancaron y saben de los beneficios y los contratiempos. De que beneficios estamos hablando? Cultura es dinero, vender Cultura es vender imagen, vender productos con firma catalana sobre todo moda, libros, muebles, arquitectura, servicios, educación, (récord de inscriptos extranjeros), gastronomía, el chef de El Bulli fue nombrado el mejor del mundo por…los franceses y poco antes por el New York Times, (atención con su menú, no estoy hablando de gazpacho, estamos hablando de comida de los sentidos, comida intangible, casi, nubes de pepermint, de ahumados, de burbujeos en tu boca, lo llaman el alquimista) comida cultura, etc., esto es presencia en el mundo, en las tapas de los principales medios internacionales Hay una asociación a lo elevado, a lo último, en fin, cultura última, la de la estadística, la que suma puntos. Beneficios? A mares, la propiedad se duplica en cinco años y eso que construyen más que en ningún sitio, salvo Eslovaquia, récord de turismo, récord de recaudaciones en espectáculos, ciudadanos satisfechos, orgullosos de la ciudad y detrás de esto los arquitectos, entre tantos actores los arquitectos catalanes son visibles, están ocupados, plenos, desarrollando lo que varias generaciones en otros países no harán jamás ni en cantidad ni en calidad. Su presencia no es sólo disciplinar, los medios suelen ocuparse desde su cuerpo principal de ellos y de lo que hacen, el efecto Bilbao se repite por doquier, muchas ciudades pequeñas del interior de Cataluña quieren su auditorio, su museo, su aeropuerto, la mejor escuela pública, la arquitectura representa lo que es, representa además lo más elevado de la cultura, es meritoria y es fundacional. 

La nueva actitud de un antiguo poblado es manifestado por su voluntad de construir signos de cultura, se refundan a partir de ello. Retomando el tema veamos algunos ejemplos pocos de acciones de entrecruzamiento de lo social y lo político:

Tomemos el caso del FAD (Fomento para el Arte y el Diseño), una institución que ya supera los 100 años y que es un conglomerado de representaciones de personas interesadas en trabajar conjuntamente en temas ligados a la Arquitectura y distintas ramas del Diseño, de empresas ligadas a la industria de la producción en estas áreas, el Ayuntamiento y la Generalitat, los brazos políticos necesarios para generar acciones que involucran al Estado, el Periódico que difunde al interés general el interés disciplinar, la política editorial, acción permanente de editar publicaciones a partir de sus propias acciones, los despachos profesionales que presentan sus obras y trabajos a las competencias que son hoy motivo de prestigio y capital curricular, no debemos olvidar que la dinámica actual de los estudios, se basa en parte en la acumulación adquirida en distinciones, en publicaciones y membresías otorgadas por instituciones prestigiosas. El FAD lo es. Sus premios tienen dos instancias, el jurado de expertos que cambia cada año  y que decide sobre las obras realizadas o mejor dicho finalizadas en el año del premio, tras una rigurosa selección y visita a las obras y que comprende la península Ibérica, (En el caso del Arquin – FAD) y otra que es el voto popular, realizado por votación directa de los vecinos en urnas por localidad ó por voto electrónico.
Sintetizando un primer ejemplo, el FAD involucra actores sociales, políticos, profesionales de diversas especies, crea necesidades y busca luego satisfacerlas.

Otro caso, y perdón por la cercanía, la Universidad Internacional de Catalunya y su Escuela de Arquitectura. Que hace, que hacemos?, un caso concreto: El gobierno local de Altafullas un pequeño poblado de no más de 5.000 habitantes en su casco antiguo y unos 15.000 repartidos en poblados aún más pequeños, dentro de lo que podría llamar suburbio, dependiente de Tarragona y ubicado frente al Mar Mediterráneo, está preocupado, sus costas, aún libres y en contacto directo con el ámbito rural que separa las playas de las vías del tren y la ruta nacional, son invadidas por el turismo y esto genera una enorme presión igual y contrarias, por un lado los que quieren urbanizar, lotear y vender suelo urbano y crear un frente costero, seguramente un gran negocio para muchos privados de Altafullas. Por el otro organizaciones, ecologistas, conservadores del bio clima local, vecinos, etc. que lo que buscan es que todo quede como está. Un dilema por todo conocido, sea este u otro. Que hacen?, llaman a los arquitectos del colegio del lugar, que hacen éstos?, preparan las bases de una convocatoria a las escuelas de arquitectura, para que piensen junto con sus estudiantes que hacer para solucionar el problema, desde lo pedagógico con una fuerte carga de la realidad, aquí hay códigos, aquí hay flora autóctona, aquí hay lugares históricos que quieren no sólo preservar, sino destacar, aquí hay un dilema que deben dilucidar. Por que no ellos mismos?, se cuidan, se conservan, no quieren quedar envueltos en la polémica, son articuladores, los enlazadores. Las Escuelas recogen o no el guante, no es vinculante, pero serán 100 o más opiniones a favor de una visión u otra o quizás una alternativa nueva. La ESARQ – UIC recoge el guante, sus 5 cursos trabajan sobre el tema. Los vecinos se enteran, se interesan, opinan, envían delegados a la escuela, es aún temprano, no veo todavía los resultados, pero siento que como docentes y como estudiantes adquirimos una responsabilidad de intentar hacer de nuestros trabajos un buen trabajo, lo mejor posible, seguramente esto continúe más allá de mi estadía, pero puedo imaginarme el futuro próximo de estas acciones: docencia, presencia, difusión, toma de conciencia de las posibilidades y quizás imagino una votación suficientemente informada y concientizada por parte de la población.

Un tercer caso que me ha interesado y me interesa hacer conocer, desde este particular planteo: La promoción privada de viviendas de especulación del mercado, pero relacionada con nuevo espacio urbano y viviendas de promoción social. De que se trata?, les cuento.
Tomemos un modelo, (hay varios), un señor cualquiera es dueño de la que aquí se llama tierra no urbana, ó tierra rural, en definitiva, terrenos que no tienen aún normativa establecida. Este propietario decide que ha llegado la hora de hacer algo, sabiendo que hoy su tierra tiene valor especulativo importante. Gestiona un trámite donde solicita se le otorgue una normativa, que puede ser intencionada, es decir, puede solicitar una normativa a sus propios intereses y si son coincidentes con las del ayuntamiento es un buen comienzo, la otra será una normativa consensuada o impuesta por plan del ayuntamiento. Digamos que de un modo u otro se le otorga un factor multiplicador 3, bajo las siguientes condiciones: un básico 3, una cesión de suelo de un 10% para el ayuntamiento y un 15% para viviendas de promoción. Con esta base quien quiera construir deberá proponer ofertas al ayuntamiento, con este particular código de máximos y mínimos. Veamos esto con detenimiento.
En un mismo edificio tenemos vivienda clase media, vivienda promocionada de valor máximo, (esto es un compromiso muy vigilado) y cesión de espacio privado a lo público. Quien haga sus números sabrá si les cierra o no, pero a no dudarlo que lo que se logra además es una interesante mezcla social que evita la estratificación. Quizás unos con acceso a mejores servicios ya que pueden pagarlos y los otros no, pero se encuentran en el mismo edificio, en la misma zona y por lo tanto la diversidad está garantizada. Esto es bastante común con tierras públicas o de herencias sin herederos y donde las escalas permiten una magnitud y una densidad importante y donde la licitación no es sólo de costos de construcción sino además en cuánto aumentan los mínimos antedichos para hacer más apetecibles sus ofertas, que finalmente determinan el valor de la tierra que adquieren en este ejemplo al Estado. Fíjense que se logra con cierta flexibilidad imprimir una dinámica negociadora interesante, pero que a su vez permite otros beneficios. 

miércoles, 17 de febrero de 2010

La Arquitectura es Grande. Pequeña Biblioteca en Gracia BCN 2004













En un solar pequeño de una esquina del Barrio de Gracia, precisamente en la intersección de Travessera de Gracia y carrer l`Olla, se encuentra esta biblioteca proyectada por Pep Llinás, uno de los arquitectos catalanes menos visible y mas reconocido entre sus pares y por varias generaciones de arquitectos,  gracias a su persistencia en navegar a contracorriente de las modas y de las escuelas, establecer una fuerte relación con la tradición constructiva y la arquitectura popular catalana y fundamentalmente por su silencio que habla no sólo de un carácter reservado e introspectivo sino también por una humildad un tanto extraña en esta Barcelona tan adicta a la publicidad como medio de trascendencia.

Sólo se sabe de él por lo que proyecta y construye. Alejado de los centros de enseñanza por propia voluntad. Conocido inicialmente por sus colaboraciones para el arquitecto Alejandro de la Sota en el edificio para el Ayuntamiento de Tarragona y posteriormente por la remodelación del teatro Metropol del arquitecto Pujol y su conocida admiración por él, es hoy un referente de la Arquitectura del Contexto, en un medio donde generalmente la materialización de cada obra  es su propio contexto y un catálogo de lo que se debe hacer, Llinás hace una permanente interpretación sensible y actual de las maneras constructivas, de las formas y del modo de trabajar y de habitar del poblador del Mediterráneo especialmente catalán. Absolutamente contemporáneo, alejado de la obviedad y trabajando cada obra de acuerdo a las particularidades del programa, de la economía, del lugar, a la medida de cada encargo. Cada nuevo trabajo por él realizado, es una nueva página que busca profundizar ciertas preguntas que intentan respuestas a través de sus proyectos.

Este pequeño edificio es entendido ha partir de memorizar y recorrer el barrio de Gracia, un antiguo pueblo, ayer independiente y hoy totalmente vinculado por el viario y el entramado de Barcelona y rodeado por el ensanche, pero que no ha perdido el antiguo  dicho: vamos a Barcelona, cuando algún vecino decide bajar hacia la zona del mar o de las ramblas, un recuerdo de la Barcelona amurallada y separada.
El carácter local del recinto se observa por su relación con las angostas veredas perimetrales, parece más el ensanche de una de ellas que un edificio independiente a estas, su manera de elevarse estirándose e hinchándose como si las superficies interiores excedieran la capacidad de ser absorbidas por el continente, también pueden entenderse como un glosario de las formas de los edificios vecinos, con sus balcones salientes, el cuerpo cerrado volado sobre la línea municipal.


El edificio se va agujereando en aparente caos, sin embargo, una mirada mas intensa permite descubrir un interesante planteo de visiones encontradas interiores y exteriores y otras limitadas por planos que se deslizan por el exterior a escasos metros de la ventana.
Pero quizás lo mejor se encuentra en su interior, un clima de entrecasa, donde el libro está a mano para cualquiera, los preexistentes muros de piedra en las medianeras, las perspectivas largas y oblicuas que ocultan la estrechez del edificio, una verdadera maravilla de lugar, logrado con escasos recursos que no se simulan, se eluden, con la habilidad de un  experto artesano.
Podría imaginar, (esto a título absolutamente personal), que el proyecto conlleva a intentar una mirada amable desde la biblioteca al peatón, una invitación a ingresar a un edificio público sin ceremonial, a sentarse a leer sin más preámbulo, a entender el sistema desde la misma acera. Posiblemente extra programa, logra claramente su objetivo, resulta extraño ver el edificio sin lectores en su interior tanto de día como de noche.
Es un edificio aceptado por los vecinos y criticado muchas veces por los propios colegas. Se critica su construcción, un tanto descuidada para el nivel de las obras públicas, un poco también por un exceso de gestos tan concentrados dada su pequeña escala. No obstante en un maestro como Llinás, profundo conocedor del arte de construir y un cuidadoso de las formas y de la composición, se presume que su proyecto busca una asimilación de a ratos mimética, a veces opuesta, con un paisaje, como el de Gracia, donde abunda el catálogo inspirador de su materialidad y forma.

Barcelona asiste hoy a nuevos emprendimientos de Llinás. Bibliotecas y Centros Complejos de carácter asistencial, siempre comprometido con el tejido de la ciudad y como siempre esperado por su refrescante reflexión y donde hablar de Arquitectura es hablar de Cultura.


Barcelona, 17 de Enero de 2004.